sábado , 2 diciembre 2023

Organizaciones de Sociedad Civil del Sur exigen justicia y un cambio de normas en la Arquitectura Financiera y de la Deuda

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  • Reunión de Bogotá sobre deuda liderada por OSC del Sur: Documento de resultados

Nosotros y nosotras, más de 70 expertos, expertas y activistas de organizaciones de sociedad civil, movimientos sociales y redes de todo el mundo, nos reunimos en Bogotá, Colombia los días 20 y 21 de septiembre, con el objetivo de visibilizar la perspectiva del Sur en la definición de desafíos relacionados con la deuda y la arquitectura financiera, y en la definición de soluciones que deben estar guiadas por las necesidades y voces de los más afectados: los pueblos del Sur Global.

Afirmamos en este encuentro liderado por el Sur que la coordinación Sur-Sur es crucial para plantear alternativas y demandas desde una perspectiva feminista y decolonial. El actual enfoque neoliberal de transformación económica ha llevado al crecimiento del Norte Global a costa del planeta y del bienestar de las personas del Sur Global. Afirmamos además que los actuales problemas de la deuda tienen su origen en dinámicas coloniales, y las propuestas para abordarlos con más financiamiento privado no son más que una estrategia neocolonial desde el poder del capital en el Norte Global.

La policrisis a la que se enfrentan los países del Sur Global está revirtiendo los progresos tan arduamente conseguidos en la reducción de la pobreza, a medida que la profunda consolidación fiscal y los programas de austeridad dominan la política macroeconómica. Las políticas globales de deuda llevadas adelante por el FMI y el G20 fracasaron, y muchos países del Sur Global se ven obligados a pagar el servicio de la deuda multilateral, bilateral y del sector privado, mermando su capacidad para responder a las presiones socioeconómicas internas y, en efecto, dejando de invertir en servicios públicos.

Las restricciones del Sur Global son tanto históricas como contemporáneas. El orden colonial y neocolonial continúa a través de la diplomacia blanda y la dependencia por goteo en forma de ayuda oficial al desarrollo, inversión extranjera directa y promesas de miles de millones del sector privado del Norte Global, junto con intervenciones políticas que aparentemente han tenido como objetivo crear un entorno favorable para que el capital extranjero entre y salga del Sur Global con mínimos beneficios retenidos en los países del Sur. Durante mucho tiempo se ha argumentado que este extractivismo en el asesoramiento de políticas contribuye al subdesarrollo del Sur Global.

Nos alarma que los países del Sur siguen inmersos en un círculo vicioso de deuda, clima y extractivismo, que profundiza la dependencia de las materias primas, aumenta el daño medioambiental y, al mismo tiempo, sostiene las desiguales estructuras de poder entre el Norte y el Sur, entre prestamistas y prestatarios.

También manifestamos nuestra profunda preocupación ante el hecho de que los impactos más graves recaen sobre millones de trabajadores y trabajadoras, especialmente sobre las mujeres, que desempeñan trabajos no remunerados y soportan los costos de unos servicios sociales sumamente inadecuados, la pérdida de medios de subsistencia y la desarticulación de hogares y comunidades, todo lo que afecta a su salud y bienestar.

Reconocemos que la crisis de la deuda está interconectada con las múltiples crisis y las agrava, al tiempo que la emergencia climática amenaza la supervivencia del planeta y de la humanidad, y el riesgo de no alcanzar la Agenda 2030 sigue siendo elevado.

Nos preocupa que la arquitectura financiera internacional haya fracasado continuamente a la hora de proporcionar financiamiento adecuado para el desarrollo y una resolución justa de la crisis de la deuda en el Sur Global. Esta crisis ha provocado un creciente número de países en situación de impago (default). La mayoría de los países del Sur acumulan niveles de deuda insostenibles y experimentan una creciente carga de los pagos de la deuda que consumen los presupuestos públicos por encima de los gastos en sanidad, educación, protección social, clima y otras necesidades básicas.

La arquitectura financiera mundial no necesita una simple evolución, sino una transformación radical. La arquitectura financiera no sólo tiene que ver con financiamiento, sino también con la política exterior, en la medida en que el Sur Global interactúa en un mundo cada vez más interconectado.

El problema de la deuda no es una cuestión aislada, sino que se fundamenta en el sistema económico más amplio. Reconocemos que las deudas insostenibles del Sur se sustentan en un sistema injusto que requiere una transformación estructural más amplia basada en la justicia, en la que las reparaciones de las deudas sociales, climáticas y ecológicas históricas y presentes se sitúen en el centro. Además, tomamos nota de que es esencial aplicar el principio de Responsabilidades Comunes pero Diferenciadas, haciendo que el Norte Global se haga responsable por su histórica deuda climática y ecológica con el Sur Global.

Afirmamos que cada país del Sur debe ser capaz de determinar su propio camino de desarrollo, sin verse atrapado entre la deuda y la dependencia de los mercados y políticas globales decididas por unos pocos países que concentran el poder y el capital.

Exigimos firmemente la anulación sin condiciones de todas las deudas insostenibles e ilegítimas por parte de todos los acreedores para todos los países del Sur.

Nosotros, como OSC y redes que históricamente hemos trabajado sobre la deuda en todo el mundo, exigimos a los responsables de la toma de decisiones a nivel nacional, regional y mundial:

  • Una reforma de la arquitectura internacional de la deuda que afronte las deudas insostenibles e ilegítimas, mediante un cambio transformador a las actuales normas injustas y persistentemente desiguales. Con este fin, además exigimos:
    – Un mecanismo automático de anulación del servicio de la deuda que proteja a los países del Sur Global de acontecimientos extremos relacionados con choques políticos, climáticos, medioambientales, económicos y de seguridad.
    – Mejora de los contratos de deuda alineados con los principios de préstamo responsable, incluyendo cláusulas de contingencia estatal, como cláusulas climáticas o relativas a pandemias.
    – Normas vinculantes de préstamo responsable para todos los acreedores, incluidos los prestamistas privados de deuda soberana.
    – La eliminación de las medidas de austeridad y consolidación fiscal y las condicionalidades de las IFI.
    Avanzar hacia el establecimiento de un marco multilateral para la resolución de la deuda justo, independiente, transparente, oportuno y vinculante (bajo los auspicios de la ONU y no en escenarios dominados por los prestamistas).

  • Instar al desarrollo de un nuevo enfoque y metodología de Análisis de la Sostenibilidad de la Deuda (ASD), gestionado bajo un marco multilateral independiente, que incluya los siguientes criterios:
    – Priorizar la Sostenibilidad de la Vida sobre la Sostenibilidad de la Deuda. La sostenibilidad no debe evaluarse por la capacidad de un país para reembolsar su deuda, sino por su capacidad para realizar inversiones y gastos esenciales para el bienestar de la población, como la salud, la educación, la protección social y el clima.
    – Incluir análisis de impacto de género y derechos humanos en la reestructuración de la deuda / ASD.
    – Incluir en la evaluación de la crisis de la deuda un enfoque integral de la situación actual de la deuda, como la deuda interna, la deuda de las empresas estatales, la deuda oculta y la deuda garantizada, entre otras.
    – Promover que los países realicen sus propios ASD con proyecciones e hipótesis más realistas, y con información a disposición pública de los ciudadanos.

  • Transparencia, rendición de cuentas y acceso a información de calidad sobre la deuda soberana, tanto en los países prestatarios como en los prestamistas. Instamos al establecimiento de un registro público de la deuda de alcance mundial que incluya todos los contratos de deuda y prestamistas, incluidos los tenedores de bonos.

  • Establecimiento de legislación, tanto en los países prestatarios como en los prestamistas, para garantizar una gobernanza y gestión de la deuda soberana democráticas y transparentes y una resolución justa de la deuda.

  • Provisión y mayor acceso a subvenciones, financiamiento concesional y adicional para satisfacer las necesidades inmediatas y a largo plazo del Sur Global para cumplir la Agenda 2030 y la Agenda Climática. Con este fin, además exigimos:
    – Cancelación de la deuda para financiar las necesidades de adaptación climática y transición energética.
    – Nuevas asignaciones justas de Derechos Especiales de Giro para proporcionar liquidez para financiar la Agenda 2030 y la Agenda Climática, sin generar nueva deuda.
    – El cumplimiento de los compromisos de financiamiento climático, mitigación y de financiamiento para el desarrollo por parte de los gobiernos del norte global.
    – Los fondos para pérdidas y daños, junto con el financiamiento climático, deben seguir los principios de financiamiento justo, fondos que no generen deuda y sin condicionalidades. El Fondo de Pérdidas y Daños debe proporcionar subvenciones públicas a través de ventanillas accesibles y debe ser gestionado por una entidad independiente bajo una gobernanza democrática, y no por las IFI.

  • Dejar de promover e impulsar soluciones a la crisis climática que generan deuda, que son falsas soluciones, en particular los enfoques basados en el mercado y los canjes de deuda que dan prioridad a los intereses privados.

  • Dejar de promover el apalancamiento del financiamiento privado con recursos públicos, generando riesgos fiscales y el aumento de la deuda.

  • Dejar de sostener los elevados niveles de deuda de los países desarrollados con altos costos de intereses transferidos al Sur.

  • Cuestionar las metodologías, el papel y la existencia de las agencias privadas de calificación crediticia, promoviendo una iniciativa multilateral en su lugar.

  • Democratizar la gobernanza económica mundial y promover a la ONU en el centro. Con este fin:
    – Promover la presencia y la participación formal de grupos de países del sur global como el V20, G77 y otros grupos regionales en espacios internacionales de toma de decisiones como el FMI.
    – Promover el intercambio y la coordinación entre los países prestatarios del sur global, para reequilibrar el poder en las negociaciones de la deuda y la gobernanza de la arquitectura de la deuda.

  • Promover la movilización de recursos nacionales dentro del marco de sistemas tributarios progresivos y luchar contra los flujos financieros ilícitos, para reducir la creciente deuda y para conseguir sostenibilidad fiscal.

Nos comprometemos a impulsar el compromiso, empoderamiento y sensibilización de los ciudadanos del Sur Global sobre las causas, los orígenes y los impactos de las deudas insostenibles y la agenda para una transformación justa de la arquitectura financiera internacional. Además, nos comprometemos a construir alianzas más sólidas con otros movimientos para promover la justicia de la deuda.

Bogotá, 21 de septiembre de 2023.

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Organizaciones que participaron:

Global South Civil Society Organisations demand justice and a change to the rules on Debt and Financial Architecture

  • Bogota CSO Southern-Led Meeting On Debt: Outcome Document

We, more than 70 experts and activists from civil society organisations, social movements, and networks across the globe, gathered in Bogota, Colombia on 20-21 September 2023, in a meeting convened and led by the South, with the aim of highlighting a Southern perspective in defining the challenges related to debt and the financial architecture, and in determining solutions that must be guided by the needs and voices of those most affected: the peoples of the Global South.

We affirm in this Southern-led meeting that South-South coordination is crucial for providing alternatives and demands from a feminist and decolonial perspective. The current neoliberal approach of economic transformation has led to growth of the Global North at the expense of the planet and the wellbeing of the people in the Global South. We further affirm that the current debt problems are rooted in colonial dynamics, and the proposals to address them with more private finance are nothing more than a neocolonial strategy from the power of capital in the Global North.

The poly-crisis facing Global South countries is reversing hard-won gains in poverty reduction as deep fiscal consolidation and austerity programmes dominate macroeconomic policy. Global debt policies launched by the IMF and the G20 failed, and many Global South countries are required to service multilateral, bilateral, and private sector debt crippling their ability to respond to domestic socio-economic pressures, and in effect de-invest in public services.

Global South’s constraints are both historical and contemporary. The colonial and neo-colonial order continue through soft diplomacy and drip dependency in the form of official development assistance, foreign direct investment, and the promises of billions from the Global North private sector; coated with policy interventions that have seemingly targeted creating a hospitable environment for foreign capital to enter and exit Global South with minimal values being retained on Southern countries. This extractivism in policy advice has been long argued as contributing to the underdevelopment of the Global South.

We are alarmed that Southern countries remain locked in a vicious cycle of debt, climate, and extractivism, which deepens their dependence on commodities, increases environmental harm, and at the same time, sustains the uneven power structures between North and South, between lenders and borrowers.

We also stress our major concern that the heaviest impacts are borne by millions of working people, particularly women in the global south, who undertake unpaid work and bear the costs of grossly inadequate social services, the loss of livelihoods, and the dislocation of homes and communities, all of which affect their health and wellbeing.

We acknowledge that the debt crisis is intertwined with, and compounds, the multiple crises, with the climate emergency threatening the survival of the planet and humanity, and the risk of not achieving the Agenda 2030 remains high.

We are concerned that the international financial architecture has continuously failed to deliver adequate development financing and fair debt resolution for the debt crisis in the Global South. This crisis has led to a rising number of countries in default. The majority of Southern countries are accumulating unsustainable debt levels and experiencing an increasing burden of debt payments that consume public budgets over expenditures in health, education, social protection, climate, and other basic needs.

The global financial architecture does not need a simple evolution, it needs a radical transformation. The financial architecture is not just about finance, it is about foreign policy to the extent Global South interacts in an ever-interconnected world.

The debt problem is not an isolated issue, but is grounded within the broader economic system. We acknowledge that unsustainable Southern debts are underpinned by an unjust system that requires a broader structural transformation based on justice, where the reparations for historical and present social, climate, and ecological debts are placed at the centre. We further take note that it is essential to implement the principle of Common But Differentiated Responsibilities (CBDR), making the Global North’s accountable for its historical climate and ecological debt to the Global South.

We affirm that each Southern country must be able to determine its own development path, without being trapped in debt and dependence on global markets and policies decided by a few countries that concentrate power and capital.

We strongly demand unconditional cancellation of all unsustainable and illegitimate debts from all creditors, for all Southern countries.

We, as CSOs and networks that historically work on debt across the globe, demand to decision makers at national, regional, and global levels:

  • Reform of the global debt architecture that addresses unsustainable and illegitimate debts, by bringing transformative change to the current unfair and persistently unbalanced rules. Towards this end, we further demand:
    – Automatic debt service cancellation mechanism that protects countries of the Global South from extreme events related to political, climatic, environmental, economic, and security shocks.
    – Improved debt contracts aligned with responsible borrowing and lending principles, including state contingent clauses, such as climate or pandemic clauses.
    – Binding responsible lending rules for all creditors, including private lenders of sovereign debts.
    – The elimination of austerity and fiscal consolidation measures and IFIs’ conditionalities.
    – Advance towards the establishment of a fair, independent, transparent, timely and binding multilateral framework for debt crisis resolution (under the auspices of the UN and not in lender-dominated arenas).

  • Call for the development of a new Debt Sustainability Assessments (DSAs) approach and methodology, managed under an independent multilateral framework, including the following criteria:
    – Prioritise Sustainability of Life over Sustainability of Debt. Sustainability should not be assessed by a country’s capacity to repay its debt but by a country’s capacity to fulfil essential investments and expenditures for the well-being of the population such as health, education, social protection, and climate.
    – Include gender and human rights impact analyses in debt restructuring / DSAs.
    – Include a comprehensive current debt landscape in the analysis, such as domestic debt, state-owned enterprises debt, hidden debt, and collateralised debt, among others.
    – Promote that countries run their own DSAs with more realistic projections and assumptions, and with information publicly available for citizens.

  • Transparency, accountability, and access to quality of information on sovereign debt in both borrowing and lending countries. We urge the establishment of a public global debt registry that includes all debt contracts and lenders, including bondholders.

  • The establishment of legislation, both in borrowing and lender countries, to ensure a democratic and transparent governance and management of sovereign debt and fair debt resolution.

  • Provision of and greater access to grants, concessional and additional financing to meet the immediate and long-term requirements of the Global South to meet the Agenda 2030 and Climate Agenda. Towards this end, we further demand:
    – Debt cancellation to finance climate adaptation needs and energy transition.
    – New fair Special Drawing Rights allocations to provide liquidity to finance Agenda 2030 and the Climate Agenda, without creating new debt.
    – The fulfilment of climate finance, mitigation, and development finance commitments by Global North governments.
    – Funds for loss and damage, together with climate finance, should follow the principles of fair financing, non-debt creating funds and without conditionalities. The Loss and Damage Fund should provide public grants through accessible windows and it should be managed by an independent entity under a democratic governance, and not by IFIs.

  • Stop promoting and pushing debt-creating solutions to the climate crisis, that are false solutions, particularly market-based approaches and debt swaps that prioritise private interests.

  • Stop promoting private finance leveraging with public resources, which creates fiscal risks and increases debt.

  • Stop sustaining developed countries’ high debt levels with high interest costs transferred to the South.

  • Challenge the methodologies, role and existence of private credit rating agencies, promoting a multilateral initiative instead.

  • Democratise global economic governance and promote the UN at the centre. Towards this end:
    – Promote the presence and formal participation of Southern country groups such as the V20, G77 and other regional groups in international decision-making processes.
    – Promote exchange and coordination amongst Global South borrowing countries, to rebalance the power within debt negotiations and debt architecture governance.

  • Promote domestic resource mobilisation within the framework of progressive tax systems and fight illicit financial flows, to reduce growing debt and achieve fiscal sustainability.

We commit to promoting engagement, empowerment, and awareness raising amongst citizens in the Global South around the causes, origins, and impacts of unsustainable debts and the agenda for a just transformation of the international financial architecture. We further commit to building stronger alliances with other movements to advance debt justice.

Bogota, September 21, 2023

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Organisations that participated:


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