¿Qué son los sobrecargos del FMI y por qué representan un obstáculo adicional a la recuperación económica?

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Daniela Berdeja Ruiz – Analista Latindadd

Febrero, 2022

 

Además de los intereses y condicionamientos que establece el Fondo Monetario Internacional (FMI) en sus préstamos, la institución tiene una política de sobrecargos. Los sobrecargos -también llamados sobretasas- son cobros adicionales que aplica el FMI sobre los préstamos que otorga con base en criterios de tiempo y nivel. Es decir, son cobros que se añaden a las tasas de interés regulares cuando el tamaño del crédito y su tiempo de devolución superan umbrales determinado por el Fondo. Es así que funcionan como “tasas de penalización a los países que tienen grandes préstamos con el FMI y no se devuelven en un plazo relativamente corto” (Stiglitz y Gallagher, 2021). La primera vez que se introdujeron fue en 1997 junto a la creación del Servicio de Complementación de Reservas[1] (SCR).

La estructura de sobrecargos consiste en un cargo adicional de 200 puntos básicos sobre el saldo de la deuda pendiente de pago cuando supera el 187,5% de la cuota y de 300 puntos básicos si la deuda se mantiene por encima del 187,5% de la cuota después de 36 meses[2] (FMI, 2021b). Por ejemplo, la tasa de interés estándar del FMI para sus préstamos a los países de ingresos medios y altos es actualmente 1,17%[3]; sin embargo, cuando estos préstamos superan el umbral de la cuota, los sobrecargos pueden dar lugar a una tasa del 3,17% o, si se superan tanto el porcentaje de la cuota como el tiempo, la tasa de interés que pagará el país prestatario llegará a 4,17%.

El objetivo de los sobrecargos está supuestamente relacionado con la reducción del riesgo asociado a créditos de países con necesidades de liquidez de corto plazo; se pretende evitar el riesgo moral vinculado a las asimetrías de información. El argumento detrás de ello es que la introducción de sobrecargos, por un lado, restringe la demanda de financiamiento del FMI y, por otro, incentiva un reembolso temprano del préstamo. Al mismo tiempo, se convierte en una fuente de ingresos para el FMI destinados a acumular sus saldos patrimoniales (Arauz et al., 2021).

La realidad es que los sobrecargos elevan el costo del endeudamiento para los países que ya enfrentan problemas de balanza de pagos y liquidez. En un contexto como el que atraviesa la economía mundial, esta política genera presiones adicionales sobre las finanzas públicas de los países en desarrollo, obstaculizando la recuperación económica.

Sesgo en las cuotas del FMI y regresividad de los sobrecargos

Los países en desarrollo y, en especial los de ingreso medio, resultan ser los más afectados por, precisamente, el menor tamaño de sus cuotas. Mientras más pequeña la cuota, más grande será la proporción de préstamos que estará sujeta a sobrecargos. En ese sentido, Martín Abeles, director oficina de Buenos Aires de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), explicó en un evento reciente[4], que existe una subrepresentación de los países de ingreso medio en términos de gobernanza (cuotas) en el Fondo, pues que representan, en promedio, el 50% de la economía mundial, pero alrededor del 30% de las cuotas del FMI (Josh et al., 2021).

Por otro lado, si bien el FMI actúa como prestamista de última instancia y los sobrecargos buscan penalizar los préstamos más largos y garantizar la capacidad financiera de la institución, lo cierto es que para 2020, el año de la peor crisis económica del último siglo, representaron el 32% de los ingresos operacionales del FMI, y para 2021 y 2022 representarán el 44% y el 45%, respectivamente (FMI, 2021c).

Esta situación provoca que los países de ingreso medio terminen asumiendo una proporción excesiva de los costos de funcionamiento del Fondo debido al sesgo en la distribución de cuotas. Un préstamo grande, visto desde otra perspectiva, es una cuota pequeña, por lo que los sobrecargos terminan siendo regresivos (Arauz et al., 2021).

Prociclicidad y consecuencias de mediano y largo plazo

Probablemente, la característica más importante de los sobrecargos es su carácter procíclico y lo que ello implica para los países prestatarios. Por ello, el economista ecuatoriano Andrés Arauz et al. (2021) considera que “van en contra del espíritu del del artículo 1 del Convenio Constitutivo del FMI, que establece que el FMI debe ser un instrumento para ayudar a los países a recuperarse de las crisis, sin recurrir a medidas destructivas para la prosperidad nacional o internacional”. Asimismo asevera que “los sobrecargos agravan la situación de la deuda, y terminan desalentando a la comunidad financiera internacional de invertir en el país, profundizando los problemas de balanza de pagos. Así, los sobrecargos incumplen uno de los objetivos por el que fueron creados“.

Las consecuencias en el mediano y largo plazo suceden no sólo a nivel de países, sino que podrían extenderse al mercado financiero internacional. El documento de Stiglitz y Gallagher (2021) explica cómo los sobrecargos podrían tener un efecto adverso sobre los acreedores, dado que se afecta el valor de la deuda pública total. Cada acreedor tratará de conseguir la mejor negociación posible sin tener en cuenta el nivel total de deuda del país, lo que podría hacer que se supere un umbral crítico.

Países afectados, dos en América Latina

Actualmente, 14 países están sujetos a la política de sobrecargos, de los cuales Argentina, Egipto y Ecuador son los países con mayores costos por este concepto. Según un reciente análisis de Munevar (2021), del total de sobrecargos que se pagarán al FMI entre 2021 y 2028, el 51,6% corresponde a Argentina, 18,9% a Egipto y 11,8% a Ecuador.

En el caso de Ecuador[5], el país deberá pagar USD 939 millones en sobrecargos hasta 2028, un 59,7% del costo total de sus préstamos del FMI, según estimaciones de Munevar (2021). Por otro lado, Arauz et al. (2021) revelan que la tasa de interés anual de Ecuador sería del 1,12%, pero si se incluyen los sobrecargos, el coste real anual del préstamo es de aproximadamente el 2,74%, con un máximo del 3,49% en 2025.

Se calculaba que Argentina gastaría USD 3.300 millones en sobrecargos entre 2018 y 2023, monto suficiente para vacunar a toda su población contra el COVID-19 nueve veces (CEPR, 2021). Seguramente, esta figura será diferente en términos temporales una vez que se logró un preacuerdo para el refinanciamiento de su deuda con el FMI, a través de un programa de 10 años (Acuerdo de Facilidades Extendidas). No obstante, el costo por sobrecargos seguirá siendo significativo para la economía argentina.

En 2020, Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de CEPAL, había llamado la atención sobre la alta carga en el servicio de la deuda de los países del Caribe, que representan entre el 30% y el 70% del total de sus ingresos (CEPAL, 2020). Si bien en diciembre de 2021 el FMI (2021a) comunicó que existe cierta disposición de un número de miembros hacia una revisión de la política de sobrecargos, no existió ningún compromiso a suspenderlos.

Gobiernos, organizaciones de la sociedad civil a nivel global y académicos han exigido al FMI la eliminación de estos sobrecargos, que constituyen un obstáculo adicional para la recuperación económica, para la atención sanitaria y para la estabilidad social. La Red Latinoamericana por Justicia Económica y Social, Latindadd, se suma a los llamados para suspender y eliminar el uso de sobrecargos, que castigan injustamente a los países de ingresos bajos y medios que se ven obligados a acudir al FMI.

 

Referencias

Arauz, A., Weisbrot, M., Laskaridis, C., y Sammut, J. (2021). IMF Surcharges: Counterproductive and Unfair. Center for Economic and Policy Research (CEPR).

CEPAL. (2020, 8 de julio). CEPAL presenta cinco propuestas para ampliar el espacio fiscal de los países del Caribe. [Comunicado de prensa].

CEPR. (2021). Surcharges at the IMF: Regressive, Counterproductive and Bad for the World Economy.

FMI. (2021a, 16 de diciembre). IMF Executive Board Discusses the Adequacy of the Fund’s Precautionary Balances. [Comunicado de prensa].

FMI. (2021b). Interim Review of The Adequacy of The Fund’s Precautionary Balances. IMF Policy Paper No. 2021/073.

FMI. (2021c). Review of The Fund’s Income Position for FY 2021 and FY 2022. IMF Policy Paper No. 2021/039.

Ghosh, J., Weisbrot, M., Abeles, M. y Stiglitz, J. (2021, 5 de octubre). IMF surcharges: A necessary tool or counter-productive obstacle to a just and green recovery? [Webinar]. CSPF Annual Meetings 2021 IMF – WBG. Co-sponsored by: Bretton Woods Project, CEPR, Eurodad, erlassjahr.de/Jubilee Germany, BU Global Development Policy Center.

Munevar, D. (2021, 2 de diciembre). A guide to IMF surcharges. Eurodad.

Stiglitz, J., y Gallagher, K. (2021). Understanding the Consequences of IMF Surcharges. The Need for Reform. GEGI Policy Brief 017 – 10/2021. BU Global Development Policy Center.

 

Notas finales

[1] El SCR (Supplemental Reserve Facility – SRF) es un mecanismo que sirve para proporcionar asistencia financiera a un país miembro que experimente dificultades excepcionales de balanza de pagos debido a una gran necesidad de financiación a corto plazo resultante de una pérdida repentina y disruptiva de la confianza del mercado que se refleje en una presión sobre la cuenta de capital y las reservas del miembro. Enlace

[2] Este umbral temporal es de 51 meses en el caso de los acuerdos ampliados del FMI (EFF, por sus siglas en inglés).

[3] Revisado 7 de febrero de 2022. Enlace

[4] Enlace al video

[5] Enlace a la infografía de Ecuador


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