viernes , 9 diciembre 2022

Latindadd destaca devolución por parte de Bolivia de crédito al FMI

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LATINDADD SALUDA LA DECISIÓN DEL GOBIERNO BOLIVIANO DE DEVOLVER UN CRÉDITO AL FONDO MONETARIO INTERNACIONAL (FMI)

En momentos en que el Fondo Monetario Internacional (FMI), con su conocido paquete de medidas de austeridad (recorte del gasto público y desmantelamiento de la institucionalidad estatal) ha vuelto a irrumpir con fuerza en América Latina, en medio de la pandemia de la COVID-19, es una muy buena señal que el gobierno constitucional del Estado Plurinacional de Bolivia dirigido por Luis Arce Catacora haya decidido devolverle un crédito irregular y oneroso como consta en el Comunicado de Prensa CP 10/2021 del 17 de febrero pasado.

Al respecto señalamos:

  1. En este crédito devuelto, el FMI realizó una negociación con el gobierno boliviano de facto de Jeanine Áñez; mientras que, en el caso del gobierno de Venezuela, con otro signo ideológico, no reconoció la legitimidad del gobierno negándose a brindar un financiamiento rápido a pesar de la solicitud hecha. Es decir, para el FMI los “déficits democráticos” funcionan dependiendo de la postura ideológica de un determinado gobierno.
  1. El FMI aprobó en abril de 2020 un crédito de emergencia para Bolivia a través del Instrumento de Financiamiento Rápido (RFI por sus siglas en inglés) por USD 327´000,000.00 (Trescientos veintisiete y 00/100 millones de dólares), en forma irregular, incluso sin aprobación de la Asamblea Legislativa Plurinacional, violentando toda la normativa legal establecida. Si bien, este tipo de crédito tiene una baja tasa de interés (de hasta 1.5%) y su periodo de gracia es de 3 años, se debía pagar el total en 5 años, lo cual resultaba ser un vencimiento corto frente a la crisis, difiriendo el problema fiscal sin acompañarlo de una solución de mediano plazo. Al devolver el crédito, el gobierno boliviano ha pagado más de 351 millones de dólares, es decir más de 24 millones adicionales en menos de un año, entre costos por variación cambiaria, intereses y comisiones.
  1. La línea de crédito establecida para Bolivia también se hizo disponible para algunos países (El Salvador, Panamá, Paraguay, Costa Rica y República Dominicana) como parte del “paquete de recuperación” del FMI tras el estallido de la pandemia. A pesar de que este crédito no incluía explícitamente medidas de ajuste como requisito para el desembolso, mencionaba “recomendaciones” de políticas que se deberían adoptar a futuro, tales como la implementación de un plan de consolidación fiscal para evitar la vulnerabilidad de la deuda, y cambios graduales hacia una flexibilidad en el tipo de cambio en el mediano plazo para evitar una declinación rápida en las reservas internacionales.
  1. Desde el 2020, se vienen expresando, desde distintos ámbitos, críticas a este tipo de recomendaciones que después se vuelven condiciones con políticas de austeridad que el FMI pone en práctica en sus créditos en un contexto de crisis; al respecto en octubre de 2020, más de 500 organizaciones de la sociedad civil de todo el mundo exigieron al FMI cesar con estas medidas.
  1. La lógica perversa del FMI frente a las crisis no ha cambiado. En el caso de Bolivia, el mismo FMI reconoce que este país necesita un financiamiento adicional a través de otros créditos para atender las necesidades fiscales y de balanza de pagos, con estimaciones de necesitar el equivalente al menos tres veces el monto del crédito rápido, reafirmando así que la salida a la crisis sigue siendo injustamente por la vía del endeudamiento y además en montos mayores.
  1. El riesgo es que ante una clara necesidad de financiamiento adicional y sin posibilidades de acceso rápido a otras fuentes, este mecanismo deja una puerta abierta a que Bolivia se vea en la necesidad de optar por un futuro programa con el FMI, bajo el cual hubiera sido previsible la condición de implementar las “recomendaciones” mencionadas y otras medidas adicionales dañinas, como se ha visto en los casos de Costa Rica, Ecuador y Argentina, con un altísimo costo y social.
  1. La deuda de Bolivia es sostenible en el mediano plazo, con posibles riesgos por la caída de ingresos tributarios debido a la contracción económica agudizada por la pandemia, que acentuará el déficit fiscal y el equilibrio de la balanza de pagos; lamentablemente, con nulas opciones por parte de la comunidad internacional para que las salidas a la crisis no sean a través de un mayor endeudamiento.
  1. Independientemente de que Bolivia necesite recursos económicos, su gobierno ha decidido reafirmar el carácter soberano de su política económica, financiera y monetaria y rechazar los fondos del FMI, incluso con el costo financiero que dicha decisión implica.
  1. La decisión del gobierno constitucionalmente electo del Estado Plurinacional de Bolivia es un antecedente y ejemplo muy importante para la región y otros países del mundo. Un ejemplo tanto de reafirmación de soberanía en el diseño de política económica; como de rechazo a la tendencia regional vigente por parte de corrientes neoliberales que pretenden enfrentar los efectos de la emergencia aplicando medidas de austeridad y contracción del financiamiento de las políticas públicas, sin importar el impacto social que ello signifique.

Desde Latindadd reiteramos que ya es hora que la comunidad financiera internacional garantice a países de América Latina y el Caribe como Bolivia que puedan tener acceso a financiamiento altamente concesional y acceso a mecanismos globales de liquidez sin deuda para afrontar esta grave crisis global, así como el impulso de reformas fiscales progresivas.

 

Latindadd – Red Latinoamericana por Justicia Económica y Social
América Latina, 22 de febrero de 2021


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