jueves , 8 diciembre 2022

Necesitamos enfrentar la crisis por el coronavirus, no posponerla

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Redacción. El G20 ha anunciado a la comunidad mundial su posición frente a la crisis mundial y el Covid-19. En su comunicado oficial, la deuda que los países se ven obligados a asumir y el financiamiento que necesitan apenas fue abordado. La corta mención se basó en acoger los instrumentos en curso que las instituciones como el FMI y el Banco Mundial han venido promocionando.

“Celebramos las medidas adoptadas por el FMI y el Banco Mundial para ayudar a los países necesitados utilizando todos los instrumentos en la mayor medida posible como parte de una respuesta global coordinada.”

Los instrumentos planteados están lejos de la respuesta global. El instrumento más importante de la propuesta del G20, el FMI y del Banco Mundial frente a la crisis es la Iniciativa de Suspensión del Servicio de Deuda (DSSI por sus siglas en inglés). La DSSI abarca potencialmente a 77 países elegibles, sin embargo, una tercera parte aún no ha accedido a la iniciativa. La magnitud del alcance del principal instrumento no alcanzará para la recuperación global, aunque el comunicado manifieste lo contrario.

“La magnitud y el alcance de esta respuesta harán que la economía mundial se recupere y sentará una base sólida para la protección del empleo y la recuperación del crecimiento”.

Desde Latinoamérica y nuestros países se percibe aún menos realista el cómo los instrumentos y planes propuestos por el G20 y los multilaterales nos permitirán contener la coyuntura. Con varios países enfrentando una crisis, altos déficits fiscales, y con el COVID catalizando tempranamente la crisis económica a la población, el hecho de que la mayoría de los países de la región no es siquiera elegible para el DSSI facilita evidencia la lejana propuesta para la región.

“Continuaremos abordando los riesgos de vulnerabilidad de la deuda en los países de bajos ingresos debido a la pandemia”.

El G20 no ha abordado a países –como la gran parte de Latinoamérica– de ingreso medio y sus vulnerabilidades: no se mencionaron los deficientes sistemas públicos de salud como los de Perú y Ecuador; los altos niveles de deuda como el caso de Argentina, los déficits fiscales superiores al 5% como Bolivia, Costa Rica y Brasil. El enfoque de clasificación de los países únicamente por su nivel de ingreso es insuficiente para contener la crisis multidimensional del COVID.

Desde la Sociedad Civil nuevamente hacemos el llamado a las instituciones multilaterales al plantear que los instrumentos actuales no son suficientes para superar la crisis porque pospone la crisis y no la soluciona. Planteamos la necesidad de garantizar un financiamiento de calidad para Latinoamérica que incluya: la cancelación del servicio de deuda por al menos 2 años; que se efectué una reestructuración integral, oportuna, transparente y justa de la deuda; y, acceso a financiamiento altamente concesional a través de la emisión de Derechos Especiales de Giro (SDR por sus siglas en inglés).


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