Críticas a impuesto a la riqueza no tienen sustento técnico

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Redacción. Crece corriente para fijar impuesto a la riqueza para que gobiernos enfrenten crisis económica que está causando el coronavirus. Hace poco, el congreso peruano presentó una iniciativa legislativa para gravar a las grandes fortunas y riquezas, con un impuesto que iría del 0.22% al 3%. Sin embargo, el gobierno anunció la intención de crear otra tasa, un Impuesto Solidario que gravaría los sueldos mensuales que estén por encima de los US$2940, lo que abarcaría principalmente a la población de clase media y no a los millonarios y población acaudalada.

Gravar a los salarios con un impuesto solidario por encima a los sueldos por encima de 2940 dólares no serviría para obtener recursos de los millonarios y grandes fortunas, ya que en la mayoría de casos la población acaudalada no obtiene su riqueza de un sueldo, sino de la repartición de utilidades, rentas diversas, así como de sus propiedades e inmuebles, según estiman César Castillo García y Luan Sánchez Pérez, en un artículo publicado por el portal Otra Mirada.

En su texto, Castillo y Sánchez, señalan que la iniciativa de gravar las fortunas y grandes riquezas ha recibido críticas más que nada de carácter político. “Algunos críticos sostienen que un impuesto a la riqueza solo generaría incrementos de la evasión tributaria, especialmente en economías periféricas e informales como la peruana. Por ello, recomiendan reformas institucionales que hagan más eficiente la recaudación sin incrementar los impuestos. Sin embargo, no existe contrafactual que confirme un aumento en la capacidad de recaudación sin incrementar las tasas impositivas”.

“En términos de equidad y redistribución, si se considerase un IS este debería estar dirigido a la riqueza, es decir, al acervo de propiedades de los más ricos del Perú (valor económico acumulado a lo largo del tiempo hasta el presente y proclive a crecer en el futuro) y no a los ingresos, como muchos expertos han sugerido”, mencionan Castillo y Sánchez y añaden que “en una crisis, los ingresos son los primeros en ser afectados por ser un flujo semanal, quincenal o mensual. Mientras que la riqueza es un stock que podría no verse afectado ante la crisis y que sería la salvaguarda ante la reducción de ingresos (…)”.

Ambos autores señalan que el Estado peruano puede usar la información de la administración tributaria, pues esta “registra los altos ingresos de capital en la base de Principales Contribuyentes, la Superintendencia de Banca y Seguros y la Superintendencia de Mercados y Valores poseen información financiera y contable de los grandes patrimonios de personas jurídicas. Al final, las razones en contra de un IS a la riqueza poseen un tinte más político que técnico”, aclaran.

De acuerdo a los investigadores, el Estado peruano ya ha destinado hasta la fecha para hacer frente a la crisis económica por el coronavirus un total US$ 3.038 mil millones (5% del presupuesto 2020), de los que US$ 3 mil millones corresponden a la emisión de deuda en forma de bonos, mientras que el resto es parte de un préstamo del Banco Mundial. También detallan que en lo que va de la cuarentena aplicada en Perú, con suspensión de casi todas las actividades económicas, la recaudación tributaria ha registrado una caída anual de 3% en el primer trimestre.

 


Escucha el episodio de #NTVPodcast con la diputada Fernanda Vallejos comentando su propuesta para cobrar un impuesto a los más ricos en su país, y así enfrentar la crisis económica que está causando el #coronavirus.


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