martes , 6 diciembre 2022

CIAT: medidas de tributación ante el coronavirus

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Como es de conocimiento público, la pandemia del coronavirus está marcando la agenda mundial, tanto en la salud pública, como en el aspecto socio-económico. Ante esta inesperada e inédita realidad, los gobiernos están aplicando diferentes políticas según la intensidad con que esta enfermedad se está desarrollando en sus respectivos países.

Desde el punto de vista económico se impone la tendencia para favorecer la inyección de dinero a través del accionar de los Bancos Centrales para mitigar la recesión que la disminución o paralización de las actividades económicas conlleva y la aplicación de subsidios gubernamentales para aquellas actividades o sectores sociales más afectados.

Siendo la política tributaria un acápite de la política económica, teóricamente se podría suponer una respuesta lógica de los formadores de dicha política tendiente a la disminución de la carga tributaria o a la postergación de los pagos de los impuestos ante los problemas de liquidez que la disminución de la actividad económica irá ocasionando.

Actualmente en EE.UU. el tema está enfrascado en un arduo debate entre demócratas y republicanos en cuanto a que incentivos correspondería aplicar para enfrentar a la recesión que esta pandemia conllevaría. Así los demócratas hacen hincapié en aplicar la licencia paga por enfermedad, subvenciones alimentarias, ampliación del seguro de desempleo, etc., mientras los republicanos lo hacen en la disminución de las contribuciones de la seguridad social de las empresas.

Al margen de este conflicto ideológico, el Servicio de Rentas Internas (IRS) también se abstendría de cobrar intereses u otras penalidades a quienes no cumplan con el plazo fijado del pago del Impuesto a la Renta. El plazo usualmente se cumple el próximo 15 de abril, pero se está estudiando la posibilidad de postergarlo para algunos contribuyentes personales e incluso para algunas empresas, según el anuncio dado por el Secretario del Tesoro Steven Mnuchin.

En el siguiente cuadro sinóptico se puede observar las primeras reacciones tributarias a nivel internacional sobre el tema:

Está claro, que estas son las primeras medidas, y se esperan más cuando la pandemia se vaya extendiendo, y las mismas variaran de acuerdo con la intensidad que en cada país tenga.

Pero se puede colegir, que la tendencia clara en esta etapa inicial es a la prórroga de los vencimientos tanto de los impuestos como de las contribuciones a la seguridad social. Con las variaciones lógicas en cada país, así en algunos abarcan a todos los impuestos (IR, IVA), en otros solo a uno de ellos, mientras que en otros en forma conjunta o aislada a las contribuciones de la SS.

Las peticiones de las cámaras empresariales también se han unificado en solicitar la disminución o exención de los impuestos y contribuciones de la seguridad social ante la gravedad de la situación económica.

Es lógico que los gobiernos sean cautos en la toma de medidas, teniendo en cuenta el equilibrio presupuestario, por cuanto a la inyección de liquidez por los Bancos Centrales, los subsidios y ayudas con las consiguientes erogaciones públicas, se le suma la caída de la recaudación por la disminución de la actividad económica, lo que le quita margen de acción para eximir o disminuir los impuestos o contribuciones de su sistema.

Hasta ahora solo el Reino Unido ha disminuido un ingreso tributario. A través de la disminución de un beneficio fiscal en el Impuesto a las Ganancias de Capital, a los fundadores de empresas en la venta de las acciones, por cuanto estableció un tope (disminuido) a esa ventaja fiscal.

Ahora bien, debe destacarse que si bien ello fue anunciado dentro de un paquete de medidas conjuntamente con el impacto del coronavirus, corresponde destacar que muchos analistas sostienen que era una medida ya estudiada y que se iba aplicar con el brexit, pero se demoró en su instrumentación, por lo cual –más allá de los anuncios-, no debe ser considerada una verdadera medida anti-coronavirus.

Brasil, acaba de anunciar un plan más agresivo en materia tributaria. En primer lugar, la prórroga por tres meses de las contribuciones de la Seguridad Social de las empresas al FGTS (Fondo de Garantía del Tiempo de Servicio) y al Simples Nacional, como así también la reducción por tres meses a la mitad de las contribuciones de las empresas al “Sistema S”. En segundo lugar, dispuso la reducción a cero de los aranceles de importación y del IPI (Impuesto a los Productos Industrializados) para 67 bienes con fines médicos y hospitalarios, a los efectos de disminuir el impacto del aumento de precios que tuvieron los mismos debido a su alta demanda para tratar el  virus y sus consecuencias sobre la salud.

Por otro lado, también los fiscalistas reclaman que la caída de la recaudación por la disminución de la actividad económica debe ser compensada con el aumento de ciertos impuestos. Ningún país todavía avanzó en esta dirección, pero teóricamente quedaría poco margen para hacerlo, pero si se efectúa sería posiblemente sobre los consumos específicos suntuarios o con impuestos patrimoniales que afecten a las personas de alta capacidad contributiva.

Para concluir, se puede sostener, que los formadores de la política tributaria tendrán en los meses venideros un importante desafío a resolver a medida que la crisis vaya en aumento, como todo lo indica al día de hoy.

Habrá diferencias ideológicas en que instrumentos aplicar, pero la realidad como siempre, se irá imponiendo y pienso, que medidas que normalmente no se hubieran adoptado, tendrán un campo propicio para su aplicación.

 

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