Pura Bamba: La gran minería de cobre que exporta mucho y no paga renta

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RODOLFO BEJARANO*

Mucho se habla de los millones que está perdiendo nuestro país debido a la paralización de la comercialización del mineral producido en el yacimiento de cobre y otros minerales ubicados en Apurimac, región de la sierra peruana, donde un sector de la población se levantó en protesta debido a las promesas incumplidas por parte de la empresa y a los malos manejos del lado de las autoridades del gobierno, ya que las condiciones en que se está dando la actividad minera y la manera en que se transporta el mineral extraído ha generado el descontento de la gente debido a los negativos impactos económicos, sociales y ambientales.

Lo cierto es que la empresa encargada de la explotación del proyecto Las Bambas, en manos de capitales chinos en su mayoría, ha logrado operar y ganar miles de millones de dólares sin aportar ni un centavo en impuesto a la renta para las arcas fiscales del Perú.

El consorcio conformado por las empresas MMG Ltd -controlada por la estatal China Minmetals Corporation y que lideró la compra con el 62.5% del capital-, Guoxin International Investment Co. Ltd (22.5%) y CITIC Metal Co. Ltd (15.0%) adquiere el proyecto minero Las Bambas luego de haber realizado una operación de compra a la gigante suiza Glencore Xstrata, la que fuera la concesionaria hasta el año 2014. A partir de entonces, Minera Las Bambas realiza las inversiones necesarias para que el yacimiento empezara a producir cobre y en 2016 se realizó el primer embarque de mineral al exterior.

En este proceso, la población de las comunidades aledañas al yacimiento fue reubicada a otro lugar y compensada económicamente, pero el mineroducto –cuya construcción se previó inicialmente para el traslado de los concentrados mineros hasta el puerto de desembarque– fue transformado en un corredor vial minero, hecho que no fue tomado en cuenta en los estudios de impacto ambiental ni tampoco fue objeto de consulta a las comunidades. Ahora, las poblaciones ubicadas a lo largo de la carretera tienen que sufrir la contaminación ambiental y sonora que genera el paso de los camiones de carga pesada que transportan unas mil toneladas diarias.

Imágenes de los pobladores que protestan contra el accionar de las Bambas.

Rápidamente Minera Las Bambas se convierte en una de las principales exportadoras del país, llegando a exportar por el valor de 2,781 millones de dólares en el 2017[1], colocándose como la segunda mayor empresa exportadora, luego de Antamina. Por el lado de los ingresos, la explotación de Las Bambas ha generado montos por el valor de 1,602 millones de dólares para la producción del 2016[2], monto ligeramente mayor a las exportaciones de la empresa para ese año (1,498 millones de dólares). Para el 2017 y 2018, la empresa se consolida como la más importante a nivel global dentro del grupo MMG, con ingresos de casi 3,000 millones de dólares para el 2017, cayendo a 2,578 millones pare el 2018. Aun así, Las Bambas representa el 74% de los ingresos totales de la corporación y es una de las más rentables[3].

Sin embargo, aun teniendo enormes ventas, el aporte tributario de Las Bambas al fisco peruano ha sido bastante bajo en relación a los ingresos obtenidos, debido a diversos factores contractuales y normativos que otorgan una serie de beneficios para la empresa y que reduce la contribución tributaria al mínimo, o a cero en este caso.

Es así que, diversos informes periodísticos[4] señalan que de acuerdo a lo estipulado en el contrato con el estado peruano Las Bambas pagará impuesto a la renta una vez que el precio del cobre se sitúe por encima de los $ 3 por libra, precio que actualmente se encuentra por debajo de ese nivel, lo que se traduce en que la empresa pague “cero” por concepto de este impuesto, tal como está señalado en los reportes de la iniciativa EITI para los años 2015 y 2016.

Otros argumentos sostienen que durante los primeros años se estarían cargando las inversiones iniciales contra impuestos y aplicando la depreciación acelerada de activos (algo permitido en las actividades mineras), además, la empresa misma señala en su reporte de sostenibilidad que viene contribuyendo con inversiones para la mejora de las vías donde se transportará el mineral, aplicando el método de “obras por impuestos”. Es decir, las inversiones realizadas “por el bien de las comunidades”, incluyendo la “carretera de la discordia” que podría ser pavimentada, terminarían siendo pagadas con la plata de todos los peruanos.

“Hasta la fecha hemos invertido aproximadamente USD 230 millones en mejorar la carretera existente. Asimismo, nos comprometimos a aportar USD 4 millones como inversión directa para los estudios de ingeniería del asfaltado de la carretera, como parte de un acuerdo con el Ministerio de Transportes y Comunicaciones del Perú (MTC), al cual le hemos expresado nuestra disposición de contribuir con el asfaltado de la carretera mediante el método de obras por impuestos.” (Extraído de Informe de sostenibilidad 2017. Las Bambas)

Por otro lado, existe información de que los trabajadores de la mina no reciben la participación de utilidades de ley, por el mismo hecho de que la empresa no reporta utilidades, pero se sabe por fuentes directas que sí reciben un bono que haría las veces de estas.

En suma, existe una especie de exoneración tributaria del cual goza Las Bambas –además de todos los beneficios tributarios mencionados- que, al no tener la empresa que pagar el impuesto a la renta, hace que dé lo mismo si existen ganancias o pérdidas: igual no pagan impuesto a la renta y no reparten utilidades a los trabajadores. La poca transparencia sobre la situación de la empresa empeora aún más al no tener la obligación de reportar sus estados financieros dado que no cotiza en bolsa.

Pero ¿existe alguna forma de saber si están obteniendo ganancias? Para contrastar esta información, indagamos en los informes emitidos por la empresa que controla las operaciones, es decir MMG, y se pudo encontrar algunos elementos interesantes.

El reporte de sostenibilidad de Las Bambas del 2017[5] señala que en ese año se pagaron casi 260 millones de dólares en tributos y otros conceptos, los que incluyen 93.6 millones pagados por regalías; es decir, se habrían duplicado las regalías de un año a otro (según lo reportado en 2016 por el informe de EITI). Sin embargo, no existe el detalle del pago de los otros conceptos.

Fuente: Informe de sostenibilidad 2017. Las Bambas

Por otro lado, la operadora MMG en sus reportes anuales[6] señala que el total de contribución en impuestos en el Perú –léase Las Bambas– para el 2017 bordea los US$ 193 millones –cifra menor a la reportada por el propio documento de Las Bambas–, aunque sí coincide en los US$ 93.6 millones pagados como regalías.

Llama la atención el detalle del impuesto gravado sobre los ingresos que reporta la compañía, figurando un pago de solo US$ 4.2 millones en el 2016 y de US$ 7.5 millones para el 2017. Las demás contribuciones, además de las regalías, corresponden a los impuestos que retiene la empresa sobre los salarios, pero que al final los pagan los trabajadores, y los pagos a cuenta o retenciones por concepto de impuestos (withholding tax) que están relacionados a dividendos y remesas internacionales, incluidos préstamos intragrupo.

Contribución fiscal (miles de US$)

Fuente: MMG reporte de sostenibilidad 2017

Es decir, sí existen ganancias reportadas para MMG producto de las operaciones de Las Bambas, pero estas son ínfimas. Si tomamos en cuenta el valor de los ingresos para el 2017, situado, como ya se señaló, en US$ 2,937 millones, contrastado con el impuesto sobre la renta que se pudo haber pagado, estamos hablando de un ratio impuesto sobre ventas de apenas el 0.26%, lo que nos da un indicio bastante claro de lo que resulta cuando este tipo de corporaciones realizan maniobras de planificación tributaria agresiva.

Las exigencias de la población han sido desencadenadas por toda esta opacidad practicada por la empresa (y permitida por el estado) y de la apropiación por parte de privados de la riqueza que se genera en sus tierras y que ven pasar sin ningún beneficio. Una vez más, esta es una lección para las autoridades de que los recursos naturales deben ser explotados bajo exigentes normas de regulación y procurando la distribución equitativa de la riqueza para todos los involucrados, teniendo también presente el cuidado del medio ambiente.

[1] http://www.sunat.gob.pe/estad-comExt/modelo_web/boletines.html

[2] http://eitiperu.minem.gob.pe/documentos/VI_INT_2015_2016%20EITI_%20PERU.pdf

[3] http://www.mmg.com/en/Investors-and-Media/Reports-and-Presentations/~/media/Files/Investors%20and%20Media/2019/190306_Annual%20Results%20presentation.pdf

[4] https://gestion.pe/economia/bambas-apurimac-recibio-21-veces-regalias-mineras-canon-262659

[5] http://dp.hpublication.com/publication/94fb5ed6/mobile/

[6] http://www.mmg.com/en/Sustainability-and-Community/~/media/Files/Investors%20and%20Media/2018/MMG_2017_Sustainability_Report.pdf

 

* Rodolfo Bejarano es coordinador de investigaciones en la Red Latinoamericana por Justicia Económica y Social


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