jueves , 8 diciembre 2022

ICRICT: El proceso BEPS y cómo debería ser una verdadera reforma

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En 2012, el G20 (el grupo de los 20 países más industrializados del mundo) pidió a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) que trabajara en la reforma del sistema internacional del impuesto de sociedades. De ahí surgió la iniciativa sobre “Erosión de la base y transferencia de beneficios”, más conocida como BEPS”, según su sigla en ingles. En 2015, la OCDE dio a conocer una serie de reformas. El proceso sólo se abrió entonces a los países no pertenecientes al G20, incluidos los países en desarrollo, para formar el llamado “marco inclusivo” (“Inclusive Framework”), con hoy en día un total de 125 naciones.

El proceso “BEPS” ha permitido poner en marcha soluciones útiles para luchar contra los mecanismos más chocantes de elisión fiscal. Pero el proyecto no abordó el problema central: las empresas siempre pueden trasladar sus beneficios a donde quieran para aprovechar los tipos impositivos muy bajos (o nulos) que ofrecen muchas jurisdicciones.

La Comisión Independiente para la Reforma de la Fiscalidad Corporativa Internacional (ICRICT) considera que el proceso BEPS de la OCDE ha hecho lo que ha podido, dentro de las limitaciones políticas impuestas por las grandes empresas. También nos preocupa la forma en que se impide a los países en desarrollo participar en la elaboración de normas fiscales mundiales, ya que el proceso BEPS de la OCDE fue elaborado por los países desarrollados para los países desarrollados.

En este contexto, publicamos un nuevo informe que evalúa los resultados y las deficiencias del proceso dirigido por la OCDE y propone ideas sobre cómo deberían ser las reformas reales.

Este informe se publica unos días antes de una importante reunión que tendrá lugar el 23 de enero en París, en las oficinas de la OCDE. Por primera vez, la OCDE presentará a los países en desarrollo los preámbulos de lo que será el plan “BEPS 2.0”, es decir, una transformación más profunda del sistema tributario, en línea con los retos que plantea la digitalización de la economía. Esta es una oportunidad única para que todos los gobiernos insten a la OCDE a avanzar hacia un sistema fiscal internacional más justo y eficiente.

La falta de consenso sobre cómo gravar a las empresas multinacionales en el sector digital ha llevado a muchos países a aplicar (India, Italia, España, Francia) o a prometer (Reino Unido) introducir impuestos sobre el volumen de negocios de forma unilateral.

Reporte en inglés: https://goo.gl/ws1MwJ
Resumen en castellano: https://goo.gl/fN3Gzg


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