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Integración Financiera regional: avances y piedras en el camino

Oriana Suárez / Latindadd

Con motivo de la reunión de Presidentes de UNASUR, se reunieron en Quito los Ministros de Economía y Directores de los Bancos Centrales de la Unión de Naciones Suramericanas, buscando dar un paso adelante en los temas políticos y técnicos de la integración financiera de los países de la región. Que finalmente esta reunión se haya implementado es un avance en sí mismo, porque desde octubre del año pasado no se había logrado llevar a cabo, dejando serias dudas sobre la voluntad real de los países para avanzar en el proceso de integración regional. La agenda gruesa tratada giró en torno al Banco del Sur, los mecanismos de compensación (unidad de cuenta o moneda), las reservas internacionales y la recapitalización de los Bancos[1].

Pese a que no se arribó a acuerdos oficiales concretos, el Ministro Coordinador de Política Económica de Ecuador, Diego Borja, señaló que en la práctica, la región está comenzando a integrarse financieramente, a través acuerdos de compensación monetaria. Por un lado con la entrada en vigencia del SUCRE ya existen algunos países que pueden comerciar a través de sus propias monedas (Cuba, Venezuela y pronto los demás países del ALBA). Asimismo, con el acuerdo entre Argentina y Brasil, dichos países también tienen la posibilidad de hacerlo en sus monedas locales. Además, durante la reunión de Ministros se planteó ampliar las facultades de compensación en el marco del ALADI[2], de modo que otros países también puedan acceder a esta facilidad, útil principalmente para los pequeños productores. Así, en la práctica, la región camina a un esquema de compensación fuera del dólar.

De igual manera, en la reunión de Ministros se ha discutido el tema de una tenencia común de las reservas internacionales de los países, lo que haría disminuir el riesgo de exposición y mejoraría la rentabilidad de los países. Camino a ello ya se están dando algunas experiencias nacionales para utilizar las reservas de manera productiva, según señaló Borja, por lo que el salto desde ahí para coordinar un fondo de reservas común es cuestión de voluntad política. La región cuenta ya con un antecedente vigente, que es el FLAR[3], en el cual 7 países aportan reservas de sus Bancos Centrales.

¿Impulsando o no un Banco de Desarrollo Regional?


El Banco del Sur, pese a iniciar negociaciones antes que el SUCRE, aún no ve la luz. Se firmó el Convenio Constitutivo en el 2009, pero hasta el momento este sólo ha sido ratificado por Venezuela, por lo que en la práctica no puede entrar en vigencia, ya que se necesita la ratificación de dos de los países más grandes (Argentina, Brasil o Venezuela) y dos de los más chicos (Bolivia, Ecuador, Paraguay o Uruguay).

Sin embargo, pese a que fue uno de los países impulsores, pareciera que Brasil no tiene mucho interés en seguir incentivando esta iniciativa. Tal vez por ser un año electoral en el cual el país está enfocado en asuntos internos, o porque no requiere de un Banco de Desarrollo regional para financiarse –dado que cuenta con su propio banco de desarrollo-, el segundo “grande” para la entrada en vigencia del Banco del Sur, tendría que ser Argentina. Dicho país ya pasó el tema a su parlamento, por lo que es posible esperar  que se pronuncien a lo largo del presente año.

En el caso de los países más pequeños, Ecuador pareciera poder ratificarlo en abril y se espera que Bolivia también lo haga en fechas similares. Por su parte el electo presidente Mujica también estaría interesado y con disposición política para seguir impulsando la integración financiera regional.


En este escenario, y pese a las demoras y señales contradictorias de Brasil, existe optimismo en que el Banco del Sur pudiera implementarse hacia finales del año. Es por ello que el Grupo Técnico del Banco del Sur, se ha reunido a inicios de febrero para ir desarrollando una hoja de ruta que les permita tener todos los temas de funcionamiento elaborado para cuando se logre la entrada en vigencia del Banco, de modo que la implementación no tome más tiempo. En ese sentido, han creado subgrupos de trabajo para definir los temas administrativos, organizativos y de políticas de crédito, así como la visión, el perfil y el plan quinquenal del Banco del Sur, y prevén tener sus propuestas listas para septiembre.

 

Retos hacia delante

Es importante aprovechar el momento político actual de la región, en que se tiene gobiernos con miradas alternativas a las políticas neoliberales que rigen el mundo, y que se presentan como una oportunidad para implementar cambios concretos. En ese sentido, la sociedad civil debe seguir alentando la consolidación de UNASUR como un espacio de la región, que aunque aún no cuenta con institucionalidad definida, está construyendo una mirada propia de los procesos internacionales. En palabras del Ministro de Relaciones Exteriores de Ecuador, Ricardo Patiño, la sociedad civil debe apropiarse de UNASUR que se ha construido como un espacio para la participación de la sociedad civil, pues está basada no sólo en una integración política, sino de los pueblos.

Específicamente, para seguir propiciando la compensación monetaria en los países, es importante continuar con las iniciativas en el marco del ALADI y generar una normativa para que el Sistema del SUCRE pueda ser extendido a otros países de la región que no necesariamente sean miembros del ALBA. Con respecto al Banco del Sur, es importante presionar para que el gobierno de Brasil lo ratifique y que uno de los legados del presidente Lula sea la apuesta decidida por la integración de la región como una manera efectiva de avanzar al desarrollo latinoamericano. De igual manera incentivar a que el gobierno argentino, aparentemente más dispuesto a seguir con la integración del sur, logre concretar la ratificación para finales de año.

Sin embargo, no debemos olvidar que una Nueva Arquitectura Regional debe estar apoyada también en un Fondo de Reservas y debiera contar con un mecanismo de Arbitraje regional alternativo a los actuales, para dirimir controversias en materia de comercio, inversiones y deuda, sin recurrir a instancias externas que no colocan el desarrollo como objetivo último de las relaciones económicas internacionales, sino que evalúan las controversias según su impacto en la acumulación de rentas y de capital. Asimismo, es importante generar los mecanismos concretos para que toda esta institucionalidad que se crearía responda efectivamente a objetivos de desarrollo productivo distintos a los actuales, en armonía con la naturaleza, sin impactar negativamente a las poblaciones y que se base en un diálogo constante con la sociedad civil, de modo que se pueda realizar una vigilancia y monitoreo real, que hagan que las finanzas estén en verdad al servicio de la población.

 


[1] Con respecto a la recapitalización del BID, los países de UNASUR habrían optado por apoyar la recapitalización.

[2] Asociación Latinoamericana de Integración

[3] Fondo Latinoamericano de Reservas

 
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