Carlos Bedoya / Latindadd
Tras la crisis griega se ha dejado ver un panorama económico muy oscuro en Europa. Países como España y Reino Unido están aplicando fuertes medidas de recorte del gasto público, ajustes salariales y aumento de impuestos al consumo, a fin de cumplir con el pago puntual de sus enormes deudas. Todo indica que la crisis europea tiene para largo.
Desde que comenzó la crisis económica global, el mundo ha pasado más o menos por varias etapas, cada una con características propias. La crisis reventó con los llamados subprime en EE.UU., instrumentos financieros que no tenían ningún respaldo y que constituyeron la más grande pirámide financiera de la historia, asentada principalmente en el negocio inmobiliario, y que trajo abajo todas las bolsas mundiales, llevando a la quiebra a los principales bancos de inversión que tuvieron que ser salvados por los Estados. Esta fue una etapa claramente de crisis financiera.
Esto originó una contracción del crédito mundial, credit crunch, y la crisis pasó del mundo de las finanzas a la economía real, es decir empezó a afectar el comercio internacional en la medida que se cortaba el financiamiento a las empresas y a las familias, especialmente en EE.UU. y Europa, dos de los tres grandes motores de la economía mundial.
La consecuencia lógica de que el crédito se haya secado fue la llegada de la recesión, y tras la caída de la producción vino la crisis fiscal que podemos resumir en que: los Estados se quedaron sin plata para pagar su deuda, la misma que en gran parte es con bancos que de no cobrar las acreencias, quebrarían, y eso nos pondría en un escenario de crisis bancaria, la misma que se quiere evitar a todo costo pero parece que es inevitable.
Eso le pasó a Grecia y le está pasando a varios países de Europa que se ven en la necesidad de realizar grandes ajustes, empezando a desmontar el Estado de Bienestar, como en España y en el propio Reino Unido, que está semana hizo recortes para cumplir con el pago de su deuda con los bancos alemanes y franceses. Y por salvar a los bancos y evitar que se pongan a la cola en un escenario de default o cesación de pagos se sacrifica a la población que verá reducir sus salarios o perder sus empleos y reducir su seguridad social.
La crisis española
Según el reporte semanal de Política Exterior (N° 702, 21 de junio), “las dudas de que España pueda pagar su deuda externa, que suma entre el sector público y el privado casi dos billones de euros han vuelto a intensificarse”, y por ello el país ibérico estaría a punto de pedir ayuda al Fondo de Rescate de la Unión Europea. Esta noticia recogida de la edición del 11 de junio del Financial Times fue confirmada por diarios alemanes, franceses y británicos.
Y ni la visita del Director Ejecutivo del Fondo Monetario Internacional, Dominique Strauss-Kahn, en los días posteriores, pudo tranquilizar a los mercados y evitar que España tenga que subir el pago de intereses por las letras del Tesoro que subastó el 15 de junio (emisión de deuda soberana) por más de 5 mil millones de euros a un año, por los que pagará una tasa de 2.45%, casi tres veces más que la ofrecida en abril. Y si esta tendencia continúa, aunque le duela, España no podrá emitir más deuda, ni letras ni bonos del Tesoro y tendrá que recurrir al fondo europeo. Al parecer, no tuvo efecto la reducción de salarios operada hace poco.
Para empeorar el panorama, el mismo reporte de política exterior da cuenta de la situación que afrontan los bancos españoles al ver que se les cierran los mercados de crédito y si no hubiera sido porque el Banco Central Europeo les otorgó un crédito este mes por más de 85 mil millones de euros, ya hubieran quebrado, basta decir que hasta el momento el BBVA ha perdido el 32% de su valor y el Santander el 24%. Todo indica que se viene un rescate para España, que en el fondo será un salvataje a bancos alemanes, a quienes debe más de 230 mil millones de euros.
Reino Unido en problemas
Otro de los países que está planteando fuertes recortes del gasto público y aumento de impuestos es el Reino Unido. El ministro de Finanzas, George Osborne, según informa la BBC, presentó el martes pasado un paquete de medidas económicas drásticas al Parlamento, diciendo que la situación del Reino Unido es tan grave que si no se adopta su propuesta, el país seguiría los pasos de Grecia.
La reducción planteada por Osborne es de 17 mil millones de libras (25 mil millones de dólares aprox.) y entre las principales medidas resalta el congelamiento de los salarios públicos, la reducción del 25% en el gasto de la mayoría de los ministerios y un incremento del impuesto al consumo del 17.5% al 20%. Todo ello con la idea de cerrar el tremendo déficit fiscal británico que el próximo año alcanzaría los 230 mil millones de dólares (más del 10% de su Producto Bruto Interno).
El debate de fondo
Si bien la salida inmediata que se está dando a la crisis fiscal tiene que ver con romper la pita por el lado más débil, es decir ajustar a los trabajadores, esto no quiere decir que ellos sean los culpables de la situación actual. Es decir, si bien Grecia, España, Portugal, Italia, Alemania, Reino Unido, e incluso Japón han anunciado fuertes recortes salariales, debemos evitar caer en la trampa de que fue precisamente por contar con un nivel adecuado de salarios y atender las necesidades de seguridad social de la población, que se originó esta crisis fiscal.
No olvidemos que los responsables de esta debacle económica son los altos ejecutivos de las calificadoras de riesgo, los bancos de inversión que negociaron instrumentos financieros sin sustento y la dinámica especulativa que caracteriza el capitalismoactual. Muchos están deslizando la idea de que un Estado de Bienestar es inviable y termina en crisis, cuando ha sido la lógica de la ganancia fácil y la estafa de cuello y corbata las que han puesto a Europa contra las cuerdas.
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