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Argentina asume presidencia del G20

Argentina asume presidencia del G20

Desafíos desde América Latina ante la próxima Cumbre del G20 en Argentina

La presidencia alemana del Grupo de los 20 países más desarrollados, conocido como el G20, concluyó su mandato anual, a partir del 1º de diciembre Argentina asume por un año la responsabilidad de la presidencia hacia la próxima Cumbre del G20-2018 a realizarse en Buenos Aires.

En su rol de Presidente del G20, las prioridades planteadas por Argentina son­:

  • El futuro del trabajo: Liberar el potencial de las personas. Las nuevas tecnologías están cambiando las estructuras tradicionales del trabajo. El sistema educativo también tiene que cambiar para capacitar a las personas para la vida y el trabajo en el siglo XXI.
  • Infraestructura para el desarrollo: Movilizar recursos para reducir el déficit en infraestructura. Los países necesitan bases físicas -caminos, puentes, ferrocarriles, transporte público, obras sanitarias- para crecer. Es fundamental lograr una mayor participación del sector privado para potenciar la inversión en infraestructura.
  • Seguridad Alimentaria: Mejorar la productividad de los suelos de forma sostenible. El mundo necesita un sistema de provisión de alimentos más inclusivo y eficiente. Esto implica incrementar la productividad de los suelos sin impactar negativamente en el medio ambiente.

En este marco, las áreas temáticas de trabajo que plantea son:

  1. Finanzas
  2. Agricultura
  3. Anticorrupción
  4. Comercio e Inversiones
  5. Desarrollo
  6. Economía Digital
  7. Educación
  8. Empleo
  9. Salud
  10. Sostenibilidad climática
  11. Transiciones energéticas

Origen del G20

A partir de la crisis financiera del 2008, se creó el G20 para dar solución a los impactos de ese contexto e incorporando en los siguientes años otras temáticas, además de la económica y financiera.

El G20 está constituido por países industrializados, economías emergentes y la Unión Europea. Este conjunto de países representa el 85% del PIB mundial, el 75% del comercio mundial, la tercera parte de la población y el 80% de las emisiones globales de CO2.

La legitimidad es una de las grandes observaciones del mundo hacia el G20, compuesto por los países “más ricos”, que no necesariamente tendrán entre sus prioridades reducir las desigualdades que tienen frente a los restantes 174 países del mundo. En ese marco, su implementación de políticas es muy estrecha con entidades como el FMI, Banco Mundial y OECD.

Resultados del G20 el 2017 y desafíos hacia el 2018

A pesar de que el 2017 la Agenda 2030 (Objetivos de Desarrollo Sostenible) fue central en la Cumbre del G20, aún se encuentra el desafío de identificar cuáles serán las fuentes de la gran cantidad de recursos que se necesitan. Entre los temas de financiamiento para el desarrollo analizamos los siguientes:

  • En la temática de fiscalidad, los compromisos asumidos aún son insuficientes, como ser la implementación del plan de acción contra la erosión de la base imponible y el traslado de beneficios (denominado BEPS por sus siglas en inglés) a fin de combatir que las empresas aprovechen las inconsistencias de los sistemas fiscales para trasladar sus beneficios a países de escasa o nula tributación y eludir sus obligaciones tributarias; pero cuya implementación es muy compleja en países en desarrollo, sobre todo para países con menores recursos y capacidades, por lo tanto, es una medida insuficiente para combatir la elusión y reducir las desigualdades entre países.

En ese marco, no se promueven mayores cambios como la instalación de una Comisión Intergubernamental de Tributación en un espacio más democrático como la ONU, una demanda de varios países en desarrollo y de organizaciones de sociedad civil y redes que trabajan en el tema, para lograr una participación plena y democrática de todos los países en las decisiones de fiscalidad en el mundo, centrado principalmente en la actualidad en la OECD.

La lucha contra los flujos financieros ilícitos necesita una regulación fuerte y transparente, lo que implicaría un incremento de ingresos no solamente para países en desarrollo, sino también para países desarrollados; sin embargo, es grande el peso de los intereses del sector corporativo sobre el G20.

Para la región de América Latina, podría ser interesante además abordar el principio de la fuente en tributación, explorar propuestas de tributación unitaria, desafíos de la integración regional en materia fiscal (como el abordaje regional contra la carrera a la baja de impuestos), la implementación de la transparencia tributaria (registros públicos de beneficiarios finales, registros país por país para todas las empresas, intercambio automático de información)  y sobre todo medidas para penalizar la elusión.

  • Impulsar un clima más favorable para el sector privado es un aspecto prioritario para el G20, puesto que se estima ésta será una de las fuentes más importantes para financiar la agenda global de desarrollo. El G20 impulsó durante el 2017 el “Compact for Africa”, propuesta que abre las puertas para promover la inversión privada en África.

Una de las modalidades planteadas para el ingreso de inversiones privadas a África son las Alianzas Público Privadas (APP), cuyos resultados en esta y otras regiones han mostrado impactos fiscales, sociales y ambientales negativos. Este aspecto puede ser clave para América Latina porque es probable que en sus próximos grandes proyectos de infraestructura, varios posiblemente en áreas protegidas, ésta sea una modalidad a aplicar con mayor fuerza en varios países ante las crecientes restricciones fiscales para financiar inversión pública.

El desafío es plantear una regulación que también vele por los derechos humanos, generar un marco técnico y legal que cierre las brechas de capacidades de negociación e implementación entre el sector público y privado, para que la implementación de estas iniciativas no termine siendo más costosa y generando onerosas deudas con pasivos contingentes a futuro.

  • La deuda está en crecimiento en el mundo y América Latina no es la excepción; la región no está ante una crisis de deuda, pero algunos países podrían estar cerca de la cesación de pagos (default). Ante este panorama, el mundo aún no tiene un enfoque de medición de la sostenibilidad de largo plazo, que a su vez promueva el endeudamiento y financiamiento responsable, con criterios técnicos que estén de acuerdo al nuevo contexto de la deuda, sus características y riesgos.

Durante el 2017, el G20 ha planteado una Guía Operacional para el Financiamiento Sostenible, con un enfoque de co-responsabilidad entre acreedores y deudores incluyendo el rol de las Instituciones Financieras Internacionales, con el objeto de mejorar el acceso al financiamiento, pero asegurando que la deuda soberana se mantenga en niveles sostenibles; mediante cinco dimensiones: i) financiamiento adecuado, ii) intercambio de información y transparencia, iii) consistencia del apoyo financiero, iv) coordinación entre acreedores, deudores y las Instituciones Financieras Internacionales y v) promoción de instrumentos contractuales y nuevos instrumentos y minimizar casos de litigio para fortalecer la resiliencia. Esta guía contiene aspectos muy importantes pero aun no es suficiente para abordar la problemática del contexto actual de deuda, requiere ser más exhaustiva.

Para América Latina es importante contar con criterios de sosteniblidad de la deuda, tomando en cuenta la deuda pública externa e interna, y los riesgos de la deuda externa privada, la de las empresas nacionales y la deuda de niveles subnacionales. Asimismo, ante la creciente emisión de bonos soberanos desde la región, se requiere un mecanismo independiente de arbitraje y renegociación de la deuda.

En cuanto a aspectos sociales, el G20 ha planteado este año algunos avances importantes que se espera sean profundizados e implementados durante el 2018:

  • Salud: El G20 se ha comprometido en trabajar contra la Tuberculosis y la Resistencia Anti-Microbiana, una de las mayores amenazas para la salud pública que no solo afecta a humanos, sino también se expande a animales. Los compromisos son i) cada país del G20 pondrá en marcha -a finales de 2018- planes nacionales para luchar contra la resistencia antimicrobiana y promover nuevos tratamientos contra los microbios resistentes, ii) promover el acceso a diagnósticos y vacunas antimicrobianas asequibles, destacando la necesidad de fomentar la investigación y el desarrollo de los patógenos prioritarios, en particular la tuberculosis, iii) apoyo a un nuevo Centro Internacional de Colaboración en Investigación y Desarrollo y iv) examinar los incentivos del mercado para estimular la investigación y desarrollo.
  • Educación: El G20 impulsa la iniciativa #eSkills4Girls para promover igualdad de oportunidades y participación para la mujer y las niñas en la economía digital, en especial en países en desarrollo y de ingreso bajo.
  • Empoderamiento y equidad para la mujer: La declaración hace un llamado a reducir las brechas de género en la participación en la fuerza laboral en 25% hasta el 2025. Más aun, se compromete a mejorar la igualdad para el empleo femenino y eliminar la discriminación laboral.

Desde la región de América Latina, habrá otros temas que también requerirán atención, por ejemplo, el alto nivel de desigualdad, los impactos socio ambientales de las industrias extractivas y los megaproyectos, sistema de comercio que reduzca las desigualdades, la creación de empleo sobre todo para los jóvenes ante un bono demográfico en las próximas dos décadas, el espacio reducido para la actuación de las organizaciones de sociedad civil, entre otros.

Finalmente, aunque los compromisos de financiamiento climático distan de las necesidades de los países en desarrollo, 19 de los 20 miembros se unieron en contra del efecto Trump y el G20 resaltó su compromiso de transición global de energía hasta 2050, en línea con el Acuerdo de París; el desarrollo de estrategias de largo plazo para emitir menor gases de efecto invernadero y pide avanzar en la implementación de INDCs (contribuciones previstas determinadas a nivel nacional) y cooperar a países pobres en el cumplimiento de sus INDCs.

Un cambio profundo en el actual sistema económico global y su enfoque de desarrollo -basado en el criterio de “business as usual” (seguir como siempre) y en el crecimiento económico continuo a cualquier costo- podría llevar a un cambio hacia una sostenibilidad del planeta y a una contribución efectiva a la Agenda de desarrollo global.

Los países del G20 tendrían que ser los líderes en generar los cambios necesarios para salvar el planeta y garantizar el futuro de las próximas generaciones.

Patricia Miranda, investigadora de Fundación Jubileo Bolivia (Organización miembro de Latindadd)

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