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Más fuga de capitales

Más fuga de capitales

Existen distintas alternativas para estimar la magnitud de la fuga de capitales. El Indec difundió ayer la Posición de Inversión Internacional (PII) donde figuran los datos necesarios para realizar la versión más conservadora. El denominado “método de stock” arrojó que a finales de 2015 existían 236.391 millones de dólares de argentinos en el exterior, un incremento del 4,7 por ciento frente al año anterior. La cifra total que surge de sumar los activos del sector privado no financiero y la categoría “Otras entidades financieras” equivale aproximadamente al 40 por ciento del Producto Interno Bruto.

El cálculo no contempla los ahorros en dólares por fuera del sistema financiero ni las colocaciones canalizadas a través de la red global de servicios financieros offshore expuesta con la revelación de los Papeles de Panamá. Por eso, representa un piso para dimensionar los activos que tienen argentinos en el exterior. Estimaciones construidas por los ex investigadores del Cefid-Ar, el centro financiado por la banca pública y cooperativa que el Gobierno clausuró por no comulgar con la ideología oficial, elevan el stock fugado del país hasta 500.000 millones de dólares, alrededor del 80 por ciento del PIB.

El informe del Indec difundido ayer se construye en base a diversas fuentes directas de información aunque no se trata de tenencias o inversiones declaradas. La desagregación del stock de activos externos revela que 84 de cada 100 dólares corresponden a la categoría “Otros activos”, que contiene como principales ítems los depósitos bancarios en el exterior, la tenencia de divisas en billetes y las inversiones en cartera. El monto restante corresponde a “inversión directa”, rubro que incluye la inversión en empresas y la inmobiliaria.

Los datos divulgados permiten además realizar una aproximación a la dinámica de la fuga durante los gobiernos kirchneristas. Entre comienzos de 2003 y finales de 2015 la estimación construida por el Indec se duplicó, al aumentar en 122 mil millones de dólares. A pesar de las limitaciones de la metodología, la evolución del indicador evidencia la persistencia de uno de los principales problemas estructurales del país. A diferencia de la etapa de valorización financiera (1976-2001) donde las divisas obtenidas por la vía del endeudamiento abastecieron la salida de capitales, durante el período reciente la fuga fue financiada con el superávit de la balanza comercial.

Durante los primeros tres meses de 2016 la formación de activos externos relevada por el Banco Central ascendió a 3300 millones de dólares, marcando el primer trimestre de mayor salida desde la crisis financiera internacional en 2009. Ese comportamiento se vio facilitado por una profunda liberalización financiera y cambiaria donde la fuga se nutrió de las divisas generadas por el comienzo de un nuevo ciclo de endeudamiento externo.

“Argentina corre el riesgo de incurrir nuevamente en un triángulo sumamente perjudicial: transferencia de ingresos, fuga de capitales y endeudamiento externo. Si en cinco meses el Estado cedió al sector empresario 281.106 millones de pesos que equivalen a 19.383 millones de dólares, no sería sorprendente que el endeudamiento que asuma el Estado en los próximos años supere y se consuma en el financiamiento de la fuga”, advirtieron Itai Hagman, Martín Harracá y Pablo Wahren, economistas e investigadores del Centro de Estudios para el Cambio Social (CECS).

“Cerca de un tercio de la riqueza privada global está oculta en el sistema global de paraísos fiscales. En el caso de Argentina, una estimación nuestra nos da 500 mil millones, casi un PIB argentino”, advirtió el economista Jorge Gaggero. “Esa porción no incluye lo que se va por la vía de las transnacionales y en particular el sector externo: la manipulación del precio de transferencia, las triangulaciones en el comercio exterior”, explica el responsable del equipo de investigación sobre fuga de capitales que funcionaba en el Cefid-Ar al señalar otra de las limitaciones que exhiben los intentos por dimensionar el mundo offshore.

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