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Post 2015: una dura agenda por delante
Alberto Croce durante su intervención en las Sesiones Preparatorias NN.UU.

Post 2015: una dura agenda por delante

Esta semana los miembros de LATINDADD, Alberto Croce (Fundación SES) y Renaud Fossard (Secretaría Técnica) están participando en Naciones Uunidas, Nueva York, de las Sesiones Preparatorias sobre Financimiamiento para el Desarrollo rumbo a la reunión de Adís Abeba 2015.

Reproducimos acá la intervención de Alberto Croce ante el pleno de la sala:

Vengo de un país del sur del mundo. De un país que ha sufrido toda la dureza posible de las consecuencias del endeudamiento al que fuimos sometidos por décadas, consecuencia de las recetas de los técnicos de los organismos internacionales y la complicidad de dirigentes que respondían a intereses de sectores muy poderosos y que eran tentados con comisiones muy importantes para entrar en el juego.

Cuando pensamos en cómo financiar el desarrollo, el mecanismo de préstamos que genera endeudamiento es de engañosa eficacia. Si bien en un primer momento, cuando es bien utilizado, produce algún tipo de progresos o mejoras, en la mayoría de los casos ha traído décadas de empobrecimiento, condicionalidades y, en definitiva, pérdida de derechos, en las poblaciones que lo terminan padeciendo.

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Renaud Fossard.

La cooperación a través del endeudamiento termina siendo finalmente, y en la mayoría de los casos, una trampa.

En los últimos tiempos, además, hemos podido comprobar cómo los buitres se suben a estos mecanismos para satisfacer su insaciable sed de especulación sobre la debilidad de los países y estados empobrecidos y condicionados.

Celebramos que la Asamblea General de las Naciones Unidas haya decidido ponerse de pie para limitar y terminar con este saqueo.

Esperamos que en Addis Abeba, los representantes de nuestros países puedan imponer el sentido común para que cuando un país acceda a un préstamo para su desarrollo, no esté condenándose a décadas de pobreza, a la pérdida de la soberanía sobre los bienes comunes y sobre las decisiones de sus pueblos y gobiernos.

A las deudas antiguas hay que auditarlas, reestructurarlas y terminarlas. Y establecer nuevas normas para los endeudamientos nuevos que no impliquen volver a caer en la trampa de la especulación financiera que finalmente beneficia a unos pocos -sobre todos los más ricos- y terminan profundizando más las desigualdades entre nuestros pueblos.

Tanto la comisión aprobada por la Asamblea el viernes pasado, como los representantes que estarán en Addis Abeba, tienen una dura agenda por delante.

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