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Un llamado al G20: es hora de detener el flujo de dinero ilícito

Un llamado al G20: es hora de detener el flujo de dinero ilícito

Por Alvin Mosioma, Subrat Das, Oriana Suarez

El flujo de agua es algo persistente – tan solo coloca una piedra en la corriente y observa lo que pasa. El agua siempre parece encontrar su camino alrededor de la piedra. Los flujos financieros ilícitos no son diferentes.

Esta semana los ministros de economía del G20 se reunirán en la ciudad costera de Cairns para preparar la Cumbre de Líderes de noviembre. Se supone que allí discutirán sobre varias normas financieras internacionales.

Esa es una buena noticia. De acuerdo a lo que muestra la información reciente, este sistema defectuoso necesita actualizaciones drásticas. Global Financial Integrity estima que alrededor de un billón de dólares salen anualmente de los países en desarrollo en forma de flujos financieros ilícitos – dinero que se genera, se transfiere o se utiliza de manera ilegal. Se trata, en su mayor parte, de dinero que debería estar generando crecimiento económico, aumentando los ingresos fiscales y financiando rutas, escuelas y hospitales nuevos. En cambio, ese capital está yendo a cuentas bancarios en paraísos fiscales, a menudo en países del G20.

Uno de los puntos de la agenda que debería destacarse de manera notable, cuando se reúnan los ministros de economía esta semana, es la creación de registros públicos de los beneficiarios. Esos registros, que deberían ser abiertos y de acceso libre, tendrían la información sobre quién está en última instancia obteniendo ganancias o controlando una empresa.

En muchos lugares es más fácil abrir una empresa de manera anónima que obtener una libreta de conducir. A menudo ni siquiera se debe dar un nombre. Este secretismo impulsa los flujos ilícitos que están obstaculizando el crecimiento en los países desarrollados y en desarrollo por igual. Incluso países que disfrutan de crecimiento económico pierden, al mismo tiempo, miles de millones de dólares cada año. Algunos de los casos más indignantes se encuentran en América Latina, África y Asia.

Nigeria, por ejemplo, perdió un promedio de USD 20.000 millones anuales, entre 2005 y 2010, en flujos financieros ilícitos. Esto es siete veces mayor al presupuesto del gobierno para educación de 2014. Del otro lado del Atlántico, Brasil sufrió la sangría de un promedio de USD 33.000 millones entre 2010 y 2012.

Las empresas anónimas permiten a los políticos, a las empresas multinacionales y a los criminales mover el dinero por el mundo sin ser detectado. Este mismo año el derrocado presidente de Ucrania, Victor Yanukovych, utilizó supuestamente empresas fantasma en el Reino Unido y otros lugares para sacar del país decenas de miles de millones de dólares.

Afortunadamente, hemos comenzado a ver cierto liderazgo en este tema.

Hace poco, este año, el primer ministro británico, David Cameron, anunció la creación de un registro público de beneficiarios para todas las empresas inscriptas en al Reino Unido. A su vez, en marzo el Parlamento Europeo votó por enorme mayoría apoyar la creación de registros públicos en la Unión Europea. Con este impulso, ahora es el momento para que el G20 salte a escena y todo comienza con el liderazgo de Australia.

El G20 debe hacer frente a todos los aspectos de la transparencia financiera, ya que en los flujos ilícitos hay más que solo el anonimato que proporcionan las empresas fantasma. Del mismo modo que el agua encontrará otras rutas si solo se tapa un hoyo, concentrarse en un solo aspecto de la transparencia financiera sin abordar otros le dará a los corruptos fáciles medios de escape alternativos.

El tesorero australiano, Joe Hockey, ha pedido una y otra vez mostrar liderazgo en asuntos de transparencia financiera Pero para mostrar un liderazgo real en la cumbre de Brisbane los líderes del G20 deben realmente construir la represa necesaria para detener el flujo de dinero ilícito. Esto significa que el G20 debe hacer más que afrontar la titularidad de los beneficiarios – debe crear un sistema de intercambio automático de información que beneficie a todos los países y aproveche los informes públicos país por país de las empresas multinacionales.

A primera vista, los informes públicos país por país no deberían siquiera ser controversiales. Después de todo, una encuesta reciente llevada adelante por Pricewaterhouse Coopers mostró que 59% de los directores ejecutivos del mundo realmente apoya la publicación de esta información Los informes públicos ayudarían a las autoridades, a los periodistas y a la sociedad civil a investigar a las empresas que injustamente derivan ganancias a sucursales en paraísos fiscales para evadir impuestos. Hockey ya ha utilizado palabras audaces para describir estos manejos, pero ahora es el momento de tomar acciones audaces en concordancia.

Uno de los puntos finales de la agenda de la reunión será el trabajo del G20 en el desarrollo de una norma estándar para el intercambio automático de información financiera, que ayudaría a las autoridades a atrapar a los evasores fiscales que ocultan su dinero en el exterior. Si Australia realmente quiere liderar debe comenzar firmando el nuevo sistema de intercambio. A pesar de hablar de transparencia, Australia ha pospuesto su integración al intercambio hasta 2018.

Aunque los esfuerzos del G20 hasta ahora son loables, el sistema de intercambio de información que se propone no puede mantener a los países en desarrollo mirando desde afuera. Del modo en que está redactado ahora, el intercambio transfronterizo podría excluir a algunos países en desarrollo, simplemente porque en la actualidad no tienen la tecnología ni la pericia para compartir su propia información fiscal de manera recíproca – una exigencia de la nueva norma.

Necesitamos una estrategia que posibilite que los países en desarrollo se integren de manera gradual al nuevo sistema. El enfoque actual de insistir en que los países en desarrollo paguen todos los costos antes de poder disfrutar de los beneficios solo aumenta la exclusión. Además no beneficia a nadie dejar fuera a los países en desarrollo. Tax Justice Network estima que los activos de los países en desarrollo ocultos en el extranjero alcanzan aproximadamente a USD 9,3 billones.

Entonces, cuando los ministros de economía del G20 se reúnan esta semana deben asegurarse de estar construyendo una represa que frene los flujos ilícitos en todo el mundo, y no solo lanzando algunas rocas al río.

 

Tax Justice Network – Africa, la Red Latinoaflujos ilícitos,mericana sobre Deuda, Desarrollo y Derechos y el Centre for Budget and Governance Accountability son miembros de Financial Transparency Coalition. 

Alvin Mosioma es el director ejecutivo de TJN-A y co-director de Financial Transparency Coalition, Oriana Suárez es la coordinadora de LATINDAD y Subrat Das es el director ejecutivo del CBGA

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