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Toda la verdad sobre el financiamiento del Gasoducto Sur Peruano

Toda la verdad sobre el financiamiento del Gasoducto Sur Peruano

Latindadd reproduce la entrevista hecha a Marko Harasic, director de Inversiones de Odebrecht Latinvest por Semana Económica:

El concesionario hará toda la inversión en la construcción del Gasoducto Sur Peruano antes de que exista cualquier tipo de pago”, asegura Marko Harasic, director de Inversiones de Odebrecht Latinvest, en respuesta a los rumores que aseguran que el consorcio ganador —al cual pertenece Odebrecht— construirá la obra con fondos que le dará el Estado desde la primera etapa. En realidad —asegura Harasic—, utilizará fondos propios y buscará financiamiento de acuerdo a las condiciones de la versión final del contrato de concesión.

¿CUÁNTO Y CUÁNDO?

El lunes el consorcio Gasoducto Sur Peruano —integrado por Odebrecht y Enagás— se adjudicó el Gasoducto Sur Peruano con una oferta económica de US$7,328 millones, alrededor de 8% menos que el tope de US$7,800 millones que estableció ProInversión. “Este es el total que recibirá el concesionario durante los 34 años de vida de la concesión”, aclara Harasic.

El monto cubre los conceptos de construcción, operación, mantenimiento y costos de financiamiento. El proyecto, además,no sólo incluye la construcción y la operación del Gasoducto Sur Peruano propiamente dicho, sino también la construcción y la operación de un gasoducto y un poliducto —para líquidos de gas— que conectará la zona de producción gasífera con el gasoducto Camisea-Costa para asegurar su abastecimiento. A dicho tramo el proyecto denomina Zona de Seguridad Energética.

La Zona de Seguridad Energética y el Gasoducto Sur Peruano tienen modelos de financiamiento distintos de acuerdo al contrato de concesión, explica Marko Harasic, director de Inversiones de Odebrecht Latinvest. Los pagos que hará el Estado al concesionario por la Zona de Seguridad Energética responden a la seguridad que su construcción brindará al gasoducto Camisea-Costa existente.

“La Zona de Seguridad Energética permitirá que la estructura existente tenga un backup en caso de accidentes o movimientos geológicos”, destaca Harasic. Al margen de que ambos ductos sean utilizados o no para transportar gas o sus líquidos efectivamente, habrá un pago por dicha seguridad.

¿PAGOS GARANTIZADOS?

A diferencia de la Zona de Seguridad Energética, “el Gasoducto Sur Peruano sí tiene riesgo de demanda”, agrega Harasic. Existen usuarios iniciales garantizados, pero “no se sabe en  qué momento cada uno se va a ir conectando”.  Por ello, el gasoducto tiene un esquema de pagos garantizados, que aseguran al consorcio un transporte mínimo de 500 millones de pies cúbicos de gas por día bajo la modalidad take or pay (al margen de que se transporte o no ese volumen). Dichos pagos serán asumidos por los peruanos a través de la tarifa eléctrica.

Vale preguntarse, entonces, qué pasará si la demanda del Gasoducto Sur Peruano se incrementa a más de 500 millones de pies cúbicos, pues sólo la demanda estimada de los usuarios iniciales —generadoras eléctricas y empresas industriales de la zona sur— superaría los 800 millones de pies cúbicos. La respuesta es que dejaría de recibir los pagos garantizados.

“Si sumamos tres años seguidos con demanda por encima de los ingresos garantizados o tres años en un periodo de cinco años consecutivos, perdemos el derecho a estos ingresos —dice Harasic—. Es el mismo esquema que funcionó en Camisea[Gasoducto Camisea-Costa], el esquema de Garantía por Red Principal (GRP)”.

No se sabe con exactitud cuándo los usuarios iniciales se conectarán al Gasoducto Sur Peruano. Las dos plantas térmicas del Nodo Energético— principales usuarios iniciales del gasoducto, con una demanda conjunta de alrededor de 340 millones de pies cúbicos de gas por día— estarían listas en el 2016 y el 2017, es decir, antes de que el gasoducto comience a operar (2019).

El monto que cubrirá los pagos garantizados se comenzará a recaudar desde el próximo año. Sin embargo, esto no significa que el concesionario vaya a recibirlos de inmediato. Irán a un fideicomiso que constituirá el Estado, y serán entregados gradualmente al concesionario una vez que termine la construcción y puesta en operación de los distintos tramos del proyecto.

“El proyecto está dividido en tres tramos. Tras finalizar un tramo [y ponerlo en operación], el consorcio está autorizado a recibir los ingresos por ese tramo”, detalla Harasic. Además, los montos que se entreguen “se irán descontando de los demás pagos a lo largo de la vida de la operación”.

Con este sistema, el concesionario necesitará levantar fondos para cubrir los costos de construcción del proyecto hasta recibir los fondos del fideicomiso. “El monto que vamos a tener que financiar es de casi US$4,000 millones —precisa Harasic—. La idea es acudir a un grupo grande de bancos internacionales. La estructuración del financiamiento estará a cargo del banco japonés Sumitomo Mitsui Banking Corporation. Debido a su elevado monto,será el project finance más grande de la historia del Perú”.

Fuera de la deuda, las empresas que forman el consorcio realizarán un aporte patrimonial de US$175 millones para financiar la construcción del Gasoducto Sur Peruano, tal como lo indica el contrato de concesión del proyecto.

 

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